Sí, yo pensaba que ya estaba decidido.
Ya estaba todo listo: iba a escribir sobre el derecho del niño a conocer sus orígenes biológicos, de hecho ya había empezado a trabajar en ello con mi profesor guía (ya tengo un indice provisorio, algo de bibliografía reunida y un plan de entregas... que por cierto tendré que modificar), así que estaba convencida de que la idea era más bien definitiva... pero el otro día tuve un impacto:
Estaba almorzando con mi mamá mientras escuchabamos la televisión, cuando salió una noticia de un niño de alrededor de diez años, que estudiaba en una pequeña localidad dentro de Chile y que se había percatado, luego de leer la Constitución, que no existe consagración expresa relativa a los derechos del niño. Gracias a su comentario, hoy - supuestamente - es un tema discutido en el Congreso.
¿y ahora qué? jaja, mi tema repentinamente pasó a ser tan básico que hasta un niño de diez años podría percatarse de lo necesario que resulta incorporar estos derechos de forma expresa en la carta fundamental... genial.
He pensado bastante en ello, y lo tomo como una motivación. El niño hizo su aporte poniendo el tema en discusión, ahora me toca poner mi granito de arena, y espero que en el futuro (ojalá no muy lejano) otros se unan con el mismo fin: que esta parte tan vulnerable de la población - los niños - puedan contar con el reconocimiento expreso de sus derechos en la legislación chilena, más allá de remisiones a tratados internacionales que al final se convierten en meras declaraciones de principios, muchas veces sin una real eficacia.
La importancia de ver noticias...
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